Desde los 18 años me dedico en cuerpo y alma al sector de la belleza como esteticista. El 2013 marcó un cambio absoluto en mi vida, puesto que fue cuando empecé a ser una empresaria de verdad, y creé varios negocios, los cuáles vendí o cerré, pero siempre persistió el “negocio de mis ojos”, mi centro de estética en Burgos. Es la base de todo lo que soy y enseño a día de hoy, en el que he probado cada paso de mi método y el que ha crecido conmigo. Es el que me permite estar en contacto con el cliente y vivir la realidad que viven mis compañeras de profesión.

Comenzar joven fue un punto muy fuerte, ya que me permitió cometer muchos errores de los que aprendí, pero también me dio la fuerza para seguir y progresar. El estar en contacto directo con mis compañeras y ver las carencias que existen en el sector, me impulsó a enseñar todo lo que me ha hecho llegar donde estoy y que tú, también puedas conseguirlo.